¡Suerte!

Hoy debe estar comenzando el diálogo entre el gobierno y algunos sectores de la oposición en la República Dominicana. Ojalá ese diálogo, tenga éxito. Los venezolanos tendríamos que agradecerlo.

Venezuela está atravesando una crisis sin precedentes. Es lo que he llamado una “Penta Crisis”. Es decir, una crisis que tiene, por lo menos, cinco lados. Es una crisis política. La estructura institucional del país ha colapsado. Se requiere re-construir el estado democrático, restablecer el principio de la primacía de la constitución y garantizar el respeto a los derechos consagrados en el texto constitucional.

Hay una pavorosa crisis económica. La economía venezolana está aquejada de las dos peores enfermedades que puede tener una economía: inflación y recesión. La solución de los problemas económicos de Venezuela pasa por lograr un gran acuerdo nacional que permita tomar las medidas que son necesarias.

Existe también una gravísima crisis social. Esa crisis se manifiesta en el hambre, el desabastecimiento de alimentos y medicinas y el crecimiento sostenido de la pobreza y de las enfermedades. Cada día hay más pobres en nuestro país y cada día los pobres son más pobres. Tenemos derecho a esperar que nuestros líderes, tanto del gobierno como de la oposición, promuevan los acuerdos necesarios para resolver la profunda crisis humanitaria que está sufriendo el pueblo venezolano.

Existe una cuarta manifestación de la crisis que se expresa en la catástrofe educativa que existe en el país. El futuro pertenece a los países que logren ganar la batalla de la educación, de la ciencia, de la tecnología, de la informática, de la cultura en general. Al paso que vamos, Venezuela se está distanciando cada vez mas de estar en condiciones de ganar esa batalla. La crisis educativa se manifiesta en todos los niveles del sistema.

Por último, y no por mencionarlo de último es menos importante, Venezuela está sumergida en una profunda crisis moral. La corrupción ha permeado a todos los sectores de la vida nacional. Se requiere un inmenso esfuerzo de re-equipamiento moral en el país. Ese esfuerzo será tanto más efectivo si resulta de un gran acuerdo nacional que incluya a todos los factores de opinión y a todos los ciudadanos.

Siempre he sido partidario del diálogo. Por supuesto, de un diálogo serio y responsable. De un diálogo inspirado por la comprensión de la magnitud de la crisis y por la conciencia del sufrimiento que treinta millones de venezolanos estamos padeciendo por los errores de nuestro liderazgo.

Ojalá el diálogo en Santo Domingo produzca resultados positivos para resolver la crisis nacional. Les deseamos suerte a nuestros negociadores.

Seguiremos conversando.