Hoy más que nunca…

En los años 80 se inició una campaña antipolítica en Venezuela muy fuerte. Sistemáticamente se vendió la idea de que la política era sucia, para mediocres, pillos y sinvergüenzas.

Esa campaña terminó actuando como una “profecía autocumplida”. Los jóvenes talentosos, responsables y estudiosos se terminaron manteniendo al margen de la política y el liderazgo se fue deteriorando aceleradamente. Esa campaña provocó lo que Mario Briceño Iragorry llamó “la traición de los mejores”.

A la política se la ha vaciado de contenido. No hay propuesta, no hay programa, no hay capacidad de diferenciación. Vivimos en una competencia por ver quién hace más demagogia. Los partidos dejaron a un lado la lucha por los valores y principios que le daban sentido y fueron perdiendo su esencia, su razón de ser.

Eduardo Frei Montalva, un gran líder socialcristiano chileno, lo expresa de manera perfecta: “Es de vida o muerte que los partidos mantengan vivas, claras y límpidas las fuentes de su inspiración ideológica. Nada corrompe más a un partido que quedarse huérfano de ideas: su desintegración es cuestión de tiempo”.

La razón por la cual los partidos tradicionales se fueron desintegrando y los nuevos no terminan de crecer es porque no hay compromiso con valores, con principios, con ideas. Son organizaciones que buscan el poder como un fin, y el poder no debe ser visto como un fin, sino como un instrumento que nos permite trabajar por construir una sociedad mejor basada en valores.

Hoy más que nunca Venezuela necesita de un movimiento político que reconcilie la política con la ética, que vea en la política una forma de realizar el bien común, que defienda la dignidad de la persona humana por encima de todo, que promueva la verdad, la libertad, la solidaridad y la justicia social.

Hoy más que nunca hace falta un movimiento político comprometido con la gente, un movimiento político que apueste preferencialmente por los más pobres, por los que más sufren.

Ese es el llamado que nos está haciendo el papa Francisco a los cristianos.

Pedro Pablo Fernández
@PedroPabloFR