¡Ganaron!

En efecto, ganó la abstención. Por tanto, se queda Maduro. En principio se queda por un nuevo periodo constitucional que dura seis años. Junto con Maduro se queda la hiperinflación, el alto costo de la vida, la pobreza creciente, las condiciones miserables de vida, el hambre, el desabastecimiento, la falta de medicinas, el deterioro de los servicios públicos, la corrupción, la inseguridad, los presos políticos y el desconocimiento al estado de derecho.

Volvió a ganar la abstención. Lo curioso es que la fiesta para celebrar el triunfo de la abstención se celebró en Miraflores y que los más felices eran el presidente Maduro y su entorno que gracias a la abstención, se quedarán en Miraflores por un periodo constitucional más, por lo menos.

La abstención viene ganando las elecciones en Venezuela desde 1993 cuando supero el 40% de los electores. En aquella oportunidad, el candidato proclamado ganador sacó menos de dos millones de votos y la abstención fue cercana a los cuatro millones de electores que se quedaron en su casa y no votaron.

En el 98 Hugo Chávez sacó tres millones y medio de votos y la abstención fue superior a los cuatro millones de venezolanos que se quedaron en su casa y no votaron.

El proceso constituyente promovido por Hugo Chávez y sus amigos para tener el poder absoluto fue aprobado gracias a la abstención. En efecto, la mayoría de los electores se quedó en su casa absteniéndose de votar y una minoría de electores nos impuso la llamada Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

En el Referéndum que aprobó la nueva Constitución, la Constitución Chavista, algo más de tres millones votaron a favor y, algo más de seis millones de electores venezolanos se quedaron en su casa y no fueron a votar. En todas las elecciones que hubo en los primeros años de la democracia la abstención fue inferior a un digito. En 1993 y en 1998 la abstención fue superior al 40%. El domingo pasado volvió a triunfar la abstención.

La diferencia entre esta abstención del domingo pasado y las de ocasiones anteriores es que esta vez la abstención fue promovida y alentada por una increíble campaña de descalificaciones al candidato presidencial Henri Falcón que era el único que tenía opción de ganarle a Maduro.

Ahora los derrotados, es decir los que propusimos votar y mantenernos en la línea del cambio electoral, pacifico, constitucional y democrático tenemos derecho a esperar que los vencedores, o sea, los abstencionistas y Maduro nos digan cómo vamos a resolver los problemas del país.

Ustedes ganaron. No puedo felicitarlos porque no entiendo bien para que ganaron. No nos queda otra que pedirle a Dios que los ilumine para bien de Venezuela y de los venezolanos.

Seguiremos conversando.