El Ávila no siempre fue así

Somos muchos los Caraqueños que amamos al cerro Ávila o Waraira Repano, los que nos levantamos cada mañana felices de estar arropados por esta imponente montaña, pero muy pocas personas saben que ese aspecto boscoso que hoy le vemos es algo relativamente reciente, pues se debe a un minucioso proceso de reforestación que se llevó a cabo entre 1958 y la década del setenta. Antes de eso El Ávila era una gran sabana, llena de gramínea y poquísimos árboles de altura, como se puede comprobar viendo las pinturas de Cabré, los gabrados antiguos de la ciudad o incluso las fotos de Caracas de la década del cuarenta o cincuenta del siglo pasado.

Pero eso no es todo el Ávila está surcado por un sistema de tuberías, hidrantes y tomas de agua desde sus principales quebradas. Un sistema de cortafuegos, puestos de Guardaparques que fueron planificados, construidos y puestos en funcionamiento gracias a la gestión del Ingeniero José Rafael García. Un funcionario excepcional para quien era impensable ejercer su cargo como director de Parques Nacionales desde detrás de un escritorio, quienes trabajaron junto a él lo recuerdan arriesgando su vida apagando incendios.

Arborización del Avila

Es por estas razones que el Centro de Formación Arístides Calvani IFEDEC, en el marco del mes del ambiente, realizó el pasado 25 de junio la actividad Arborización del Ávila, un foro para conocer el proyecto al que sin duda hoy debiéramos dar continuidad.

La ponencia estuvo a cargo del arquitecto Mario Gabaldón, quien fue Presidente de la fundación Instituto Botánico de Venezuela y jefe de la cátedra Planificación y Diseño de Parques Nacionales en la facultad de Arquitectura de la UCV y quien fuera director de parques nacionales entre 1989 y 1995.

La ocasión sirvió además para rendir homenaje al Dr. José Rafael García quien recibio de manos del presidente del IFEDEC, Eduardo Fernández, La medalla Arístides Calvani, por su aporte y dedicación al ambiente.